Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

En su curso para Líderes Conscientes logra despertar el emprendedor en ti, mostrando la calidad y fortaleza que desde ya tienes en tus manos y que quizás hayan juntado polvo y estén un poco desordenadas. Durante el curso revelas los recursos, calidades, capacidades y talentos que ya están en tus manos y a tu disposición.

Andrea, que desde febrero de este año colabora con Gan@Más, te hace ver que tu vida y tus emprendimientos son más fáciles y ligeros de lo que crees. Tus emprendimientos no tienen que ser cuesta arriba. ¿Exigen tu concentración, tu enfoque, empeño, compromiso y dedicación al 100%?. Sin embargo, es todo más fácil y sencillo de lo que crees.

El taller para Líderes y Emprendedores Conscientes incrementa tu nivel de energía, ya que operando con una energía más elevada y sintiéndote mejor actúas de forma diferente.

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Podemos ser héroes de lo cotidiano

12:50 20 Julio, 2015 /

Por: Andrea Sydow

Cuando nos llegan noticias sobre formas escrupulosas de generar negocios o sobre la política de estados que ni siquiera piensan en pagar su deuda bancaria creando desastres para la macroeconomía, es fácil caer en la indignación y el desánimo. Por más que sean reacciones comprensibles, no es esta la respuesta adecuada frente a los desafíos que enfrentamos en la sociedad.

Quisiéramos encontrar una solución fácil para todos los retos como ciudadanos: la injusticia social, el desequilibrio del medio ambiente y gobiernos corruptos, por mencionar tan solo la punta del iceberg de los retos cotidianos. Elaborar un camino hacia una sociedad y una economía más sana y justa es más sinuoso y complejo que bajarse la última app. Requiere nuestra dedicación y compromiso con valores que van a la par con la vida. No son valores nuevos. Son valores que exigen de nosotros despertar nuestra consciencia, sentirnos cómodos con la verdad y encontrar formas de expresarla de la manera más clara y reflexionada que seamos capaces.

Aunque estos valores ya sean ancestrales, hay una manera nueva de abordar estos desafíos. Lo podemos ver como un proyecto que despierta nuestra creatividad y activa nuestro crecimiento personal. Un desafío que nos llama a hacer las cosas radicalmente diferentes. Decir nuestra opinión y verdad cuando antes callábamos. Optar por una forma de vivir y hacer negocios más saludables donde antes optábamos por la comodidad y lo más barato. Llamar a las cosas por su nombre y decir cuando una cosa está mal hecha o es sencillamente perjudicial para la sociedad y el medio ambiente. Tenemos la oportunidad de ser héroes de lo cotidiano. Con pequeños pasos: la atención que ponemos en las pequeñas cosas del cotidiano marca la diferencia. La coherencia de nuestras palabras y actos con la verdad ¿y porque no decirlo? con la moral, puede llegar a ser una mini revolución silenciosa.

Aunque la duda y el desánimo pueden impulsarnos a dar un primer paso, siempre es la claridad que abre el camino y propone soluciones. Puede parecer un camino riesgoso, comenzar a cuestionar cuando antes no lo hacíamos, decir que disentimos cuando antes concordábamos para evitar conflictos. Cada uno tiene que encontrar esta primera isla de verdad interior que hospeda lo que de verdad pensamos. Nombrar nuestros valores, sentir nuestro profundo amor por la vida, por el medio ambiente, por la justicia, por la cooperación, por la honestidad. Es la brújula inherente en cualquier ser humano. Nuestra educación, nuestra cultura, nuestra manera de apoyar políticas de dudosa calaña más que pulir empañan esta brújula. Es nuestra labor volver a limpiarla, calibrarla y usarla.

Entonces ¿cómo llevar a cabo la manutención de esta brújula? Tomando consciencia de las cosas más sencillas en lo cotidiano: ¿cómo comunico? ¿Qué callo y porqué? ¿Cómo aprovecho recursos – los propios y los ajenos? ¿Cómo repercute lo que pienso, digo y hago en mi entorno? ¿Las personas son felices cuando entro en un espacio o cuando me retiro?

La mala comunicación y la falta de sinceridad contaminan proyectos y relaciones al igual que desechos químicos sin filtrar contaminan el agua que bebemos y el aire que respiramos. Todos bebemos de esta agua y todos respiramos este aire. Conviene dejarlos lo más limpios que seamos capaces. Esta es una labor que cada uno tiene que dominar por su cuenta. No hay leyes que lo dicten, ni honorarios que lo paguen. Es un trabajo interior, casi invisible pero deja más huellas de las que podemos imaginar.

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