Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

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¿Estamos teniendo en cuenta el bien del género humano?

14:32 22 Octubre, 2015 /

Por: Andrea Sydow

Es imposible que el humanitarismo oriente la elaboración de políticas. Para una idealista incorregible como yo esta frase es como un apagón. La pronunció el Ex-Ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis en una entrevista que concedió a la revista australiana Monthly en julio. Se refería a la imposibilidad de permitir que las negociaciones entre los Ministros de Finanzas de la Unión Europea sobre el devastador futuro de la economía griega fueran guiadas por la compasión de las desgracias ajenas. En conversaciones privadas entre los Ministros, al margen de las negociaciones, fueron honestos y dijeron a Varoufakis: este contrato no es bueno para tu gente, yo no firmaría algo así.

La pobreza que provoca el plan de austeridad en la sociedad griega -en la que uno de cada cuatro no tiene empleo, en la que ancianos literalmente están muriéndose de hambre, en la que niños pierden su hogar porque los padres son incapaces de mantenerlos y en la que enfermos se quedan sin atención médica- no es considerada en ningún momento, durante las negociaciones, en las que el cinismo y la indiferencia llevaron las riendas. Dice Varoufakis en la entrevista: Esta es la parte más frustrante, que a nivel personal puedes llevar una conversación humanitaria pero en las reuniones era imposible integrarla, es imposible que el humanitarismo guíe la elaboración de políticas. La discusión está estructurada de tal manera que lo humanitario tiene que ser dejado fuera de la sala.

Al leer esta frase me quedé sentada en silencio preguntándome ¿para qué escribo mensualmente esta columna en esta revista para emprendedores y el portal de noticias Gan@Más? Mi intención es informar a líderes sobre una manera más consciente de dialogar, de basar estrategias sobre valores sostenibles, de dar más espacio a la voz auténtica –y humana– de cada emprendedor. ¿Qué sentido tienen mis razonamientos si lo humanitario, a la hora de negociar, tiene que quedarse fuera de la sala de reuniones? Humanitario es, según el diccionario de la Real Academia Española, lo que mira o se refiere al bien del género humano. Si no miramos al bien del género humano durante la elaboración de políticas ¿para qué o quién las elaboramos? ¿Para qué o quién generamos negocios?

Siempre negociamos para defender nuestros intereses. Cada uno actúa en pro de los propios recursos. Para cada uno los propios argumentos tienen sentido considerando la meta establecida. La pregunta es ¿cuán amplio podemos expandir nuestro horizonte y tomar consciencia de la repercusión de nuestras decisiones? El cinismo del ministro que confiesa a Varoufakis que él mismo no firmaría un contrato como el que él mismo estaba elaborando, porque es malo para su gente, lamentablemente no es un caso único. Hasta me arriesgaría a decir que es la regla.

¿Qué hacer ahora? ¿Cómo extraer un poco del cinismo y darle más espacio al bien del género humano en las salas de reuniones? No cabe duda que salarios justos, aire y agua limpios, alimentación saludable y disponible, vivienda digna y una sociedad sin violencia son un denominador común para caracterizar el bien del género humano. Pero más allá ¿qué significa para cada uno el bien del género humano? ¿Cómo darle más espacio en la sala de reuniones? Si somos sinceros nos daremos cuenta que en el momento de responder esta pregunta lo primero que se abre es un amplio silencio repleto de puntos de interrogación. Superficialmente podemos repetir el bla bla bla de los slogans propagando el bien común. Pero en lo cotidiano ¿qué significa exactamente tener en cuenta el bien del género humano? ¿Lo estamos teniendo en cuenta en nuestras salas de reuniones?

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