Finanzas Saludables

por Elaine King Fuentes

Experta internacional en planificación patrimonial, autora del mejor libro para padres en finanzas del 2013 “La Familia y El Dinero” y fundadora de Family and Money Matters Inc. (en Perú: Instituto Familia y Dinero (www.ifaydi.com).

Tiene un título internacional en Negocios de la Universidad St. Mary y un MBA internacional de Thunderbird, la escuela # 1 en el mundo según The Financial Times, y estudios universitarios en terapia familiar en Georgetown.

Su carrera la ha llevado a Austria, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Japón, México, Perú (su país natal) y alrededor de los Estados Unidos. Ha trabajado como Vice Presidente del grupo de US$ 75 mil millones de Bessemer Trust, Directora Ejecutiva de LFG, Directora del Gibraltar Private Bank & Trust Instituto de Wealth & Well-being, Gerente del Royal Bank of Scotland’s CouttsLATAM y Gerente del grupo de servicio de consultores de US$ 13 mil millones del Citigroup.

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Las deudas buenas, malas y el endeudado

12:43 29 Marzo, 2015 /

Por: Elaine King Fuentes

Hoy en día, el crédito está en todas partes y, por desgracia, no viene con instrucciones. Hace poco estuve en un supermercado en el Lima, y recuerdo haber visto a un joven pagando cigarrillos y cerveza con una tarjeta de crédito. El cajero le preguntó: “¿Quieres pagar en un solo pago o en doce?”

En muchos lugares las compañías de tarjetas de crédito cobran hasta 50% y 100% por adelantos en efectivo. 50 % o 100 %. Imagínate pagar tanto más por algo chico, como cigarrillos o cerveza. Por eso es tan importante entender las diferencias entre contraer una deuda “buena” y una “mala”.

Deuda buena y mala
Cuando estaba creciendo en los 80’s, tomar dinero prestado se limitaba a pedirle a los amigos, familiares o a la persona de la tienda. Tus prestamistas consideraban que deuda “mala” era cuando no se les devolvía su dinero. La deuda “buena” era cuando se les devolvía su dinero con intereses. Por supuesto, las cosas ahora ya no son tan sencillas.

La deuda buena hoy en día suele ser una inversión que genera valor a largo plazo. Te permite hacer crecer tu dinero de manera responsable e invertir en tu futuro. Los préstamos para hacer crecer tu empresa son un gran ejemplo de deuda buena.

Otros ejemplos de deuda buena incluyen las hipotecas de viviendas responsables, es decir con un enganche del 20% y todo lo que tenga el potencial de crecer que uno entienda responsablemente. Generalmente, un préstamo para comprar un carro es deuda buena —si es tu transporte hacia y desde tu trabajo y ayuda a aumentar tu potencial de ingresos. Sin embargo, comprarte un auto por encima de tu presupuesto podría ser una deuda “mala”.

Los gastos de deuda mala (que también pueden incluir electrodomésticos, ropa y cosas materiales) tienen poco o ningún retorno. Por ejemplo, ¿qué pasa si compras una computadora tableta de $500 con una tarjeta de crédito, que tiene una tasa de interés del 20% y la pagas en dos años? Esa tableta termina costando $700, y por supuesto, para ese entonces, habrá un nuevo modelo disponible por $500 y el tuyo valdrá mucho menos.

Entonces, ¿por qué debería importarte?
La tentación de usar la tarjeta de crédito una y otra vez sin comprender sus costos reales da lugar a un saldo que se acumula hasta un punto sin retorno. Por ejemplo, en muchas tiendas se anuncian televisores de US$ 1,500, con pagos mensuales de sólo US$ 100. Sin embargo, no dicen durante cuántos meses o cuál es el interés que pagarás claramente. Esto hace que sea más fácil endeudarte.

La deuda viene con una tasa de interés que se puede sumar todos los meses, así que tu saldo pendiente será mayor cuanto más tiempo esperes. Y, si no la puedes asumir podras terminar en bancarrota. ¿Suena extraño? Pues bien, los adultos jóvenes entre las edades de 18 y 24 años son uno de los grupos de más rápido crecimiento entre los consumidores que se declaran en quiebra. (*)

Lo último que deseo es que te conviertas en una estadística con una pila de deudas malas, sin forma de salir de ese atolladero. Así que ésta es la clave para evitar una crisis financiera: tener conciencia y pensar bien cada sol que sale de tu bolsillo. Debes manejar tu deuda en vez de que ella te maneje a ti.

Usa tu deuda con prudencia
Cuando estaba en la universidad, recuerdo que recibía un montón de ofertas de tarjetas de crédito. Cuando conseguí mi primer apartamento, recibí una carta de un banco que me ofrecía prestarme más de lo que el departamento valía. Hay que tener mucho cuidado. Por eso el mejor consejo que puedo darte es que lleves sólo una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito y mantengas toda tu deuda por debajo del 20 % de tus ingresos.

Utiliza la deuda únicamente por dos razones: (1) para ayudar a impulsar tu crecimiento personal y empresarial y (2) para emergencias. Así que la próxima vez que salgas de compras, hazte las siguientes preguntas: ¿Tengo el dinero para pagarlo? ¿Puedo pagarlo en seis meses? ¿El valor de mi compra va a aumentar con el tiempo o va a ayudarme a aumentar mi patrimonio neto en el futuro? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, entonces necesitas pensar largo y tendido acerca de si realmente necesitas lo que sea que quieras.

Manejar la deuda consiste en tomar decisiones inteligentes hoy para que mañana puedas tener un futuro financiero personal saludable y feliz. Tienes esa opción.

(*) Fuente: La cantidad de jóvenes de 18 a 24 años de edad que se declaran en quiebra ha aumentado un 96 por ciento en 10 años, dice el Programa Educativo de Resistencia al Abuso del Crédito.
** http://www.kiplinger.com/article/credit/T016-C000-S002-6-student-credit-cards-that-make-the-grade.html
*** Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., Encuesta Actual de Población 2012 http://www.bls.gov/emp/ep_chart_001.htm

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