Camino al factoring electrónico

16:56 11 Diciembre, 2017

Por Diego Orantes Rothe, Gerente de Gosocket Perú

El factoring es un producto financiero mediante el cual una empresa proveedora de bienes y/o servicios puede obtener liquidez a partir de la venta de sus facturas. Es una operación de factoring se involucran dos partes: por un lado, la empresa de factoring que asume un rol de gestión, atribuyéndose las actividades relacionadas al cobro de los créditos cedidos por el proveedor –cuentas por cobrar–. En tanto, para el proveedor significa una alternativa que le permite aumentar rápidamente su flujo de caja a cambio de resignar un porcentaje del importe a cobrar, lo que deriva en una mejora de su solvencia, al tiempo que se reducen gastos financieros por retrasos.

Dentro de esta lógica de operación, las leyes tributarias han establecido el uso del papel como primer medio para dar vida a lo que conocemos como una factura, las cuáles son procesadas manualmente en un 90% alrededor del mundo, según un reciente estudio de la consultora suiza Billentis. Sin embargo, somos parte de una era de transformación a lo digital que por razones de interés, de cuidado al medio ambiente, y de automatización, ha impulsado la evolución de muchos giros de negocios. Surge así el paso de la factura tradicional a la factura electrónica, cuyo mercado global representa 4.3 billones de dólares en el mundo (Billentis 2017). Ello a su vez hace posible el factoring electrónico hoy en día.

Entre sus muchos beneficios, el factoring electrónico brinda practicidad y accesibilidad al usuario. Por ejemplo, ya no se necesita realizar todos los trámites que se incluyen en el factoring tradicional, que van desde la agrupación de requisitos –como la tercera copia o factura negociable– hasta la presentación de los mismos, lo que puede implicar pérdida de tiempo y dinero. Asimismo, los usuarios pueden acceder desde cualquier ubicación a una plataforma web para realizar sus operaciones, y recibir ofertas de anticipos por parte de entidades financieras o empresas de factoring.

Otro impacto positivo del factoring electrónico es que contribuye a la formalización del sector empresarial, ya que al ser la factura electrónica un elemento validado en línea por la SUNAT, permite un control adecuado del cumplimiento de las obligaciones tributarias, y viabiliza un mayor número de transacciones. Asimismo brinda seguridad en la transacción para ambas partes.

En el Perú se ha dado una coyuntura interesante, ya que el factoring electrónico ha recibido un gran impulso por parte del gobierno –SUNAT y PRODUCE– y las grandes corporaciones, pues es un camino para lograr la inclusión social y financiera de las micro y pequeñas empresas. ¿Cuál es el reto de todos los que participamos de esto hoy? Lograr masificar primero la factura electrónica, para que después más empresas se puedan beneficiar del factoring electrónico.

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